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¿Les extraña?

El golpe de Sonatrach contra Repsol y Gas Natural cogió al ministro Clos fuera de juego

La ruptura por Argelia del contrato suscrito en 2004 con Repsol y Gas Natural para el desarrollo del yacimiento gasista de Gassi Touil ha cogido “fuera de juego” al ministro de Industria, Joan Clos. Aunque las empresas afectadas renuncian a señalar a nadie con el dedo, fuentes conocedoras de las tensas negociaciones entre las partes habidas en los últimos meses se muestran muy críticas con el Gobierno Zapatero, “que se ha movido mal y ha prestado escasa ayuda”, y muy particularmente con el ministro Clos, aunque salvan de la quema a Asuntos Exteriores.

“El ministro Clos no se ha enterado de qué iba este asunto, y no ha sabido ligar el desarrollo del proyecto de Gassi Touil con las reclamaciones argelinas respecto al proyecto de gasoducto Medgaz y el interés de Sonatrach por meter cabeza en el mercado español. Cuando Industria ha resuelto esas trabas, Argel se ha considerado con las manos libres para romper aquel contrato y apoderarse en exclusiva del yacimiento gasista”, aseguran las fuentes.

El origen del conflicto, sin embargo, hay que apuntarlo al espectacular incremento de los precios del crudo (del entorno de los 20 dólares barril a que estaba en 2004, a los más de 70 dólares a que ahora cotiza) y al evidente clima de nacionalismo económico que enseñorea los Gobiernos de los países productores de hidrocarburos a nivel mundial.

Repsol y su filial, GN, se adjudicaron el concurso para el desarrollo –que abarcaba todas las fases del proceso, incluida la comercialización del gas- del campo de Gassi Touil en un momento de apertura del sector energético argelino a intereses internacionales, deseoso el Gobierno de Argel de atraer inversiones y tecnología extranjeras.

Pero en los últimos tiempos, el Ejecutivo que preside Buteflika se ha visto sorprendido por el maná de unos precios del crudo que le permiten cómodamente comprar toda la tecnología que precise, y responder a la vez a los desaires del Gobierno Zapatero a cuenta de sus veleidades promarroquíes. Las primeras señales del “cambio de modelo” llegaron –finales de 2006 y principios de 2007- con el anuncio de un radical aumento de impuestos a las empresas involucradas en actividades extractoras en el país.

Convencidos de que no necesitaban a nadie para explotar sus enormes recursos energéticos, Argel se dedicó a poner palos en las ruedas de Gassi Touil, decididos a adjudicarse el 100% del mayor proyecto integrado actualmente en curso en Argelia, el único, además, en el que participan empresas extranjeras, las dos españolas citadas.

Entre ambas partes se ha venido desarrollando en los últimos meses un intenso cruce de correspondencia, a través de la cual Repsol trataba de responder a las acusaciones argelinas de retraso en la puesta en marcha del proyecto –algo que la dirección de Madrid niega-, al tiempo que pedía aclaraciones sobre las citadas subidas de impuestos.

Los españoles acuden al Tribunal de Arbitraje de Ginebra

El 30 de julio pasado, la dirección de Sonatrach hizo saber por carta a Repsol su decisión de romper unilateralmente el contrato de adjudicación del proyecto de Gassi Touil, descartando la posible intervención de un mediador, procedimiento de uso común en caso de discrepancia en materia económico empresarial. A Repsol y GN no les quedaba más alternativa que acudir al Tribunal de Arbitraje de Ginebra (Suiza), dispuestos al menos a meter presión a Sonatrach.

A lo largo del mes de agosto se produjeron una serie de encuentros y cruce de cartas entre las partes, sin resultado. Carentes de apoyo efectivo del Gobierno Zapatero, a las empresas españolas no les quedó más remedio que notificar a la CNMV como hecho relevante una decisión “que supone un lucro cesante muy importante para Repsol, aunque desde el punto de vista patrimonial el daño sea mínimo”.

“Exteriores se ha movido bastante, pero Industria no ha sabido ligar el desarrollo de este proyecto a las reclamaciones argelinas en el caso de Medgaz y al propio deseo de Sonatrach de vender gas en España. Cuando se han visto liberados de ese asunto por Industria, han caído sobre Repsol de una forma que nunca se hubieran atrevido a llevar a cabo con una empresa francesa”.

Joan Clos manifestó ayer desde Pekín, donde se encuentra, su “preocupación y malestar” por lo ocurrido, asegurando que “haremos todo lo que nos permita la ley para defender los intereses nacionales”. El ministro espera que el conflicto se encauce por la vía del diálogo. “Nuestra aproximación son las relaciones estratégicas de vecindad a largo plazo, pues no en vano Argelia es el primer proveedor de gas natural a España, con más del 30% del suministro”.

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